domingo, 31 de enero de 2010

Los World Rally Cars de Mitsubishi

La historia de Mitsubishi con sus World Rally Cars resulta, cuando menos, curiosa. La firma de los tres diamantes fue la auténtica dominadora de la segunda mitad de los ´90 en el Mundial de Rallys, logrando cuatro títulos mundiales consecutivos con Tommi Makinen (1996-97-98 y 99) al volante de sus Evo de Grupo A; siendo la única firma involucrada en el Campeonato que no optó por participar con coches en la categoría WRC, manteniéndose fiel al Grupo A y además siendo competitiva.
Su entrada en esta categoría se produjo a finales de 2001 pero de una forma peculiar, pues pese a que su EvoVII estaba inscrito como WRC, básicamente por presiones de la FIA, era el único vehículo de esta fórmula que mantenía su carrocería exactamente igual a la del modelo de serie.
Pero lo que realmente llamó la atención de esta actuación tan personal de la firma de los tres diamantes con el paso del tiempo es que con los coches inscritos como WRC no logró, ni de lejos, ser competitiva frente al resto de marcas a las que había batido cuando participaba con los Grupo A que, en teoría, tenían menos libertad de desarrollo que las marcas que competían con los WRCs.
El Mitsubishi Lancer EvoVII inscrito en la categoría WRC, primer vehículo de la marca con esta homologación, debutó en el Rally de San Remo de 2001 para sustituir al EvoVI de Grupo A que había llegado a su tope de evolución. A ese rally llegaba el piloto estrella de la firma nipona, Tommi Makinen, empatado a puntos con Colin McRae en el liderato del Campeonato del Mundo de Rallyes con 40 puntos cada uno y a falta de cuatro rallyes para finalizar el certamen incluyendo la cita italiana.
Se esperaba que este nuevo coche sería el arma definitiva para establecer las diferencias con sus rivales y asegurarse un nuevo título Mundial. Sin embargo lo que ocurrió fue todo lo contrario. En esos cuatro rallyes Makinen sólo pudo terminar en sexta posición en Australia, sumando un único punto, siendo el mejor resultado del nuevo WRC en la temporada de su debut. Freddy Loix, con el otro coche del equipo, no fue más allá, ya que pese a que terminó 3 de los 4 rallyes, en ninguno lo hizo entre los 10 primeros clasificados.
Mal comienzo sin ningún género de dudas. Los malos resultados se debían, básicamente, a un mal comportamiento del vehículo buscándose soluciones en la aplicación de diferentes reglajes de suspensiones y transmisiones.
La temporada de 2002 se esperaba con muchas ilusiones en el equipo, pese a que Tommi Makinen había fichado por Subaru. Sus pilotos para esta temporada iban a ser Francoise Delecour y Alister McRae.
Sin embargo los problemas de la temporada anterior no se mejoraron sino que se agravaron. Mitsubishi pasó inmediatamente de pelear por la cabeza de los rallyes del Mundial a pelear por no ser los últimos de los coches oficiales frente a Hyundai y Skoda. La temporada fue un auténtico desastre, obteniéndose como mejor resultado del coche en su vida en competición el quinto puesto logrado por Alister McRae en el Rally de Suecia, siendo la única vez que entró dentro de los puntos (en esa época sólo puntuaban los seis primeros clasificados de cada rally). Además el único piloto que consiguió un scratch al volante de un Evo VII WRC fue Jani Paasonen, fichado para darle un golpe de aire fresco al equipo, en el Rally de Nueva Zelanda.
Con estos resultados el equipo Mitsubishi, que había terminado en última posición el la clasificación del Mundial de Marcas, decidió abandonar momentáneamente el Campeonato del Mundo de Rallyes para centrarse en el desarrollo del sustituto del Evo VII WRC.
Si el Evo VII WRC llamó la atención porque pese a ser un WRC mantenía las mismas formas y dimensiones que el coche de serie, el Evo VIII WRC, denominado oficialmente WRC2004, rompió con todos los esquemas anteriores, pues tanto el frontal como sobre todo la trasera del vehículo rompían con cualquier compromiso con el coche de producción del que derivaba.
El trabajo de desarrollo se llevó a cabo en el nuevo equipo de la marca, MMSP, en vez de Ralliart Europe que es quien se había hecho cargo del departamento de competición hasta ese momento. Para el diseño se partió completamente de cero y se desecharon las ideas que no habían sido útiles en el Evo VII.
Sin embargo una de las premisas era el bajo desarrollo tecnológico para asegurar la fiabilidad del conjunto para luego ir introduciendo novedades técnicas, por lo que desde el principio el coche contó con diferenciales mecánicos en un momento en el que toda la competencia contaba con diferenciales activos.
En el apartado de pilotos se contó con Gilles Panizzi para disputar todas las pruebas siendo acompañado por una serie de jóvenes valores fieles a la marca encabezados por Gigi Galli en el segundo coche del equipo.
El debut del nuevo coche se produjo en el Rally de Montecarlo de 2004 terminando Gilles Panizzi en sexto lugar y dándole al nuevo Evo sus primeros puntos en el Mundial de Rallyes. Sin embargo todo fue un espejismo y aunque parecía difícil empeorar los resultados logrados con los Evo VII, en esta temporada con el nuevo WRC se logró, por lo que tras el Rally de Alemania se dicidió cancelar su participación en las siguientes pruebas para centrarse en el desarrollo del coche.
El equipo volvió para participar con tres coches en el Rally de Cataluña, en el que el primer clasificado entre ellos fue Dani Solá, terminando sexto e igualando el mejor resultado logrado con este coche.
De cara a 2005 se adaptó la carrocería a la nueva anchura permitida por el reglamento y se decidió cancelar el trabajo de desarrollo en los diferenciales activos que serían suprimidos para la siguiente temporada. Se siguió contando con Gilles Panizzi y Gigi Galli si bien éstos últimos serían quienes se alternasen el volante del segundo Evo, quedando el primero reservado a Harri Rovanpera, excepto en los rallyes de asfalto.
La temporada comenzó de forma excepcional en Montecarlo donde Panizzi terminó tercero, dándole a Mitsubishi su primer pódium desde que entrase a participar con los WRC en el Mundial de Rallyes, logrando además sus primer scratch en un tramo.
Pese a que no lucharon por la victoria durante la temporada sí que estuvieron en los puntos asiduamente y en ocasiones se marcaban algunos scratchs, que para los resultados que se habían obtenido en los últimos años, eran muy buenas noticias para el equipo.
Pero la gran exhibición del Lancer Evo VIII WRC05 llegó en la última cita de la temporada, el Rally de Australia, en el que Rovanpera luchó durante casi todo el rally por la victoria, logrando 5 scratch y terminando en una magnífica segunda posición final,alcanzando el mejor resultado de Mitsubishi con un WRC.
A pesar de que había habido una mejora evidente en los resultados, a finales de 2005 y de forma sorpresiva Mitsubishi anunció su abandono del Campeonato del Mundo de Rallyes. Pese a que era la tercera vez en los últimos años que lo hacía, desgraciadamente esta fue la definitiva
En 2006 el equipo MMSP alquiló sus Lancer a una serie de pilotos encabezados por Gigi Galli para disputar algunas pruebas del Mundial. La más significativa fue el Rally de Suecia en el que los dos compañeros de equipos ocasionales Galli y el sueco Daniel Carlsson entablaron una cerrada lucha por el último escalón del podium, que al final alcanzó el piloto sueco por sólo 7 segundos de diferencia entre ambos, siendo el mejor resultado en conjunto de los Lancer Evo WRC en su trayectoria deportiva, pues nunca antes habían terminado dos coches en la zona de puntos.
Este programa de alquiler continuó en algunas pruebas de 2007 con Toni Gardemeister y Xevi Pons como pilotos pero por la falta de desarrollo las prestaciones cada vez eran peores y al final la marca dio la orden de suprimir este tipo de participaciones para preservar la imagen la compañía.
En total Mitsubishi disputó de forma oficial 47 rallyes del Campeonato del Mundo de Rallyes con sus dos vehículos con especificaciones WRC (20 con el Evo VII WRC y 27 con el Evo VIII WRC) logrando únicamente 2 podiums, todos ellos con el Evo VIII, y siendo el segundo puesto obtenido por Harri Rovanpera en el Rally de Australia de 2005 el mejor resultado obtenido por el equipo en esta experiencia con los WRC, curiosamente en el último rally que disputó el equipo de manera oficial. A estos resultados hay que sumar el podium obtenido por Daniel Carlsson en el Rally de Suecia de 2006 con el coche inscrito de manera privada.
Mitsubishi Ralliart Europe construyó un total de 12 unidades de su Evo VII en versión WRC para su participación en el Campeonato del Mundo de Rallyes. Del Evo VIII construyó un total de 16 unidades, siendo las dos primeras unidades de test y modificando las unidades 09 y 10 de la versión 2004 a las nuevas especificaciones técnicas para la temporada 05, básicamente aumento de la anchura de la carrocería. De la unidad 11 a la 16 ya corresponden a la evolución 05 del modelo.
Esta ha sido la historia de una de las marcas de las que más se esperaba en esta categoría que estamos repasando en este apartado del blog y que nunca llegó a alcanzar el nivel que había logrado con sus coches de Grupo A, resultando al final una de las más flojas de las que participó en el certamen en esta época del Campeonato del Mundo.

domingo, 24 de enero de 2010

Rally de Montecarlo: WRC vs IRC

Con la disputa del Rally de Montecarlo la pasada semana dio comienzo la temporada 2010 en los deportes del motor. La mítica prueba monegasca era la primera cita puntuable para el IRC, y gracias a la participación del piloto mundialista Mikko Hirvonen al volante del novísimo Ford Fiesta S2000 podemos sacar alguna conclusión en cuanto al nivel de pilotaje de los dos Campeonatos más importantes en los rallyes.
Evidentemente el Mundial de Rallyes es el certamen estrella de las pruebas de carretera, pero con el auge del IRC y la presencia de numerosos pilotos en este segundo campeonato que no han tenido la oportunidad de contar con monturas oficiales en el Mundial de Rallyes, el año pasado me surgió la duda de si quizás los pilotos punteros del IRC merecían dar el salto al WRC y que fuesen capaces de ser competitivos también allí.
Me estoy refiriendo a pilotos como el vigente campeón del IRC, Kris Meeke, o a jóvenes promesas como Juho Hanninen, por poner un ejemplo, pilotos que el año pasado superaron a pilotos con mayor experiencia, incluso con participaciones mundialistas, como Nicolas Vouilloz, Freddy Loix y Jan Kopecky a igualdad de monturas.Con la aparición de Hirvonen, subcampeón del Mundo de Rallyes en las dos últimas temporadas, y del joven Sebastien Ogier, piloto del Citroën Junior Team en el WRC, inscrito para la ocasión con un Peugeot 207 S2000 el duelo estaba servido.
Para empezar, Ford tiraba la casa por la ventana y apostaba al 100% para lograr la victoria en el rally en el debut de su nuevo modelo de competición, el Fiesta S2000, inscribiendo a su piloto estrella en el Mundial de Rallyes para no dejar nada al azar.
De todos es sabido que Mikko Hirvonen es un gran piloto, tremendamente eficaz y constante en su rendimiento, y que en asfalto está a un gran nivel, aunque todavía está un paso o dos por detrás de los pilotos oficiales de Citroën en el Mundial, Loeb y Sordo.
Aún así Mikko no falló. Logró la victoria en el Rally de Montecarlo, disputado con unas condiciones muy cambiantes de asfalto con mucha nieve y hielo en la mayoría de los tramos, corriendo con mucha cabeza en todo momento y apretando sólo cuando le hizo falta.
No sólo demostró que el nuevo Fiesta ya está preparado para ganar, sino desde el punto de vista que nos interesa en este artículo, que le nivel para ganar en el Mundial de Rallyes es mucho más alto que en el IRC, pues durante todo el rally dió la impresión de tener la situación más que controlada y no tuvo necesidad de rodar al límite para lograr la victoria.
En segunda y tercera posición terminaron los Skoda Fabia S2000 de Juho Hanninen y Nicolas Vouilloz respectivamente. El binomio que creó sensación en el Montecarlo del año pasado Hanninen-Skoda en este rally no estuvieron a ese mismo nivel, pero gracias a su gran regularidad durante toda la prueba, lograron terminar a espaldas del equipo ganador.
En cuanto a nivel mecánico la apabullante victoria de Hirvonen con el Ford, siembra una duda sobre cuál es actualmente el mejor vehículo de la categoría. Habrá que ver las prestaciones del Fiesta en manos de pilotos de nivel de pilotaje similar a los habituales del certamen.En cuanto a Peugeot, la marca que el año pasado copó el podium con sus 207 S2000, este año no obtuvieron los resultados esperados, pese a contar con un equipo muy competitivo.
Para empezar, el ganador del rally el año pasado, Sebastien Ogier, estaba inscrito con un Peugeot 207 S2000 preparado por PH Sport, el equipo con el que participa el resto del año en el Mundial de Rallyes con un Citroën C4 WRC.
El joven piloto francés hizo un rally espectacular, demostrando que su progresión durante todo el año pasado ha sido enorme. Fue el piloto más rápido del rally, consiguiendo la victoria en 7 de los 16 tramos que se corrieron. Sin embargo una salida de carretera provocada por la nieve arrojada al asfalto por los típicos imbéciles de turno le hizo retrasarse mucho. Después hizo una remontada épica, escalando hasta el segundo puesto a falta de la última etapa en la "noche del Turini" y presionando a Hirvonen por la victoria final, hasta que un fallo en el alternador del Peugeot le dejó tirado. Pero la exhibición quedó ahí.
Teniendo en cuenta que Ogier sólo había corrido el Montecarlo del año pasado, que lo ganó debido más a la constancia que a la velocidad, y que este año, después de correr en el Mundial durante toda la temporada pasada, fue el piloto más rápido del rally, vuelve a quedar patente que el nivel en el certamen Mundialista es mayor que en el IRC, sobre todo viendo que Ogier todavía no es uno de los consagrados en el WRC, aunque tiene una gran proyección por delante.El sorprendente Campeón del IRC del año pasado, Kris Meeke, en este rally volvió a las andadas. Cuando iba segundo, tras Hirvonen y después de que Ogier se hubiese salido, decidió echarle carreras a Mikko y terminó en la cuneta en el quinto tramo. La verdad que en esta comparativa con los pilotos mundialistas, para mí Meeke y Hanninen eran los referentes del IRC frente a los pilotos del WRC. Hanninen por el gran rally de Montecarlo que hizo el año pasado y Meeke porque es un piloto que en su momento estuvo en el certamen Junior del WRC, siendo uno de los pilotos que destacó en ese certamen para los jóvenes más talentosos del Mundial aunque nunca lo llegase a ganar.
Seguramente esta era su oportunidad para reivindicarse como piloto, pero falló, porque seguramente no tendrá la oportunidad de volverse a enfrentar a Hirvonen o a Ogier en igualdad de condiciones, porque estos pilotos sólo correrán el Montecarlo este año. Haber perdido frente a ellos ya era doloroso, pero encima salirte de la carretera tratando de seguirles la estela creo que aún es peor.No quisiera terminar este artículo sin mencionar la decepcionante actuación de los Fiat, entre otras cosas porque sólo había uno inscrito con un piloto puntero, Toni Gardemeister. La marca que apostó inicialmente por este Campeonato ha arrojado la toalla definitivamente debido a la falta de competitividad de su coche frente a sus rivales. Y es que la experiencia en el Mundial de Rallyes se nota también a nivel mecánico, pues la marca transalpina desarrollo el coche sin la experiencia que tenían tanto Peugeot como Skoda, y ahora Ford, adquiridas en la competición con los WRC.

Para terminar quisiera reseñar que de los 16 tramos que formaban el rutómetro del rally los pilotos Mundialistas ganaron 10 (7 Ogier y 3 Hirvonen) mientras que los otros 6 se los repartieron entre los habituales del IRC (2 Hanninen y Sarrazin y 1 Gardemeister y Vouilloz).

Queda claro que el nivel de los mejores pilotos del Mundial está por encima del de los mejores del IRC, pues les han ganado la partida en su casa. Esto no quiere decir que pilotos jóvenes como Juha Hanninen, Kris Meeke o Jan Kopecky no merezcan la oportunidad de poder participar en el Mundial de Rallyes con coches competitivos encuadrados en programas ambiciosos, pues no tengo la más mínima duda de que cualquiera de ellos pasarían por la piedra a pilotos que sí tienen estos programas por contar con una cartera llena de Euros como Henning Solberg, Matthew Wilson, Conrad Rautenbach, Al Qasim, y me guardo al "flamante" Kimi Raikkonen para darle el beneplácito de la duda (aunque creo que lo tiene "chungo" para hacer algo digno en los rallyes por muy finlandés que sea).

Esperemos que oportunidades como esta que nos brinda el Rally de Montecarlo se nos ofrezcan más a menudo en los diferentes deportes del motor que tienen equivalentes en paralelo (como MotoGP y SBK). Sólo imaginarme lo que hubiese sido ese rally con Sebastien Loeb y Daniel Sordo a los mandos de un Peugeot 207 S2000 sin órdenes de equipo y con el único lema de "mariquita el último" se me ponen los pelos de punta. Seguro que las audiencias de Eurosport hubiesen reventado, porque no puedo terminar sin darle las gracias a este canal de televisión que tuvo la "osadía" de retransmitir todos los tramos en directo.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Mundial de Rallyes: ¿Dónde está el techo de Loeb?

Esta semana toca repasar lo sucedido en la presente temporada del Mundial de Rallyes. Un certamen en el que Sebastien Loeb sigue empeñado en colocar el listón a un nivel casi inalcanzable, no sólo para sus actuales rivales, sino para todas las generaciones venideras de pilotos, ya que el francés ha ganado su sexto Título de manera consecutiva, dejando muy atrás a sus más inmediatos perseguidores desde el punto de vista estadístico.
Pese a que ganó el favorito, pocos esperábamos que su victoria final sería por el exiguo margen de un solo punto, especialmente después de encadenar 5 victorias consecutivas a principio de temporada.
Sin embargo los accidentes de Grecia y Polonia, más la "ayudita" que les echó la FIA a los de Ford en Australia, hizo que Loeb tuviese que sudar la gota gorda para poder adjudicarse el Mundial. Al final fue el justo vencedor, logrando la victoria en 7 de los 12 rallyes del certamen, aunque eso sí, se demostró que la regularidad es una pieza clave en un Campeonato con bastantes menos rallyes de los habituales.Los números del piloto francés son de leyenda: 6 Campeonatos del Mundo de Rallyes de forma consecutiva (le siguen con 4 Tommi Makinen y Juha Kankkunen); 54 victorias en Rallyes del Mundial (le sigue Gronholm con 30 victorias) y 82 podiums (es segundo en esta clasificación a 15 podiums de Carlos Sainz que es el piloto que más tiene con 97) habiendo participado en 125 rallyes del Mundial hasta el momento.
Mikko Hirvonen ha vuelto a ser el único piloto que de manera regular ha estado en la lucha por la victoria con Loeb. Se ha mostrado muy seguro y sabe muy bien hasta dónde puede llegar. También sabe que está luchando contra uno de los más grandes talentos en la historia de este deporte y que cuando Loeb está en racha es imparable.
Ha hecho de la regularidad su mejor baza, aprovechándose de los contratiempos de Loeb en Grecia y Polonia para mantener el interés en la lucha por el título hasta el mismísimo último tramo del último rally. Sin embargo esta regularidad no ha estado reñida con la velocidad, pues Hirvonen se ha impuesto nada más y nada menos que en cuatro rallyes este año. Además terminó todos los rallyes del año en el podium, excepto en Argentina donde se tuvo que retirar por problemas mecánicos, siendo los dos terceros puestos obtenidos en los dos rallyes de asfalto (Irlanda y España) sus peores resultados.
El tercer clasificado de este Campeonato ha sido Dani Sordo, compañero de equipo de Loeb en Citroën. Sordo ha hecho una campaña muy regular, corriendo siempre con el objetivo de puntuar lo máximo posible para permitir a Citroën lograr el Campeonato del Mundo de Marcas un año más.
Su temporada ha estado condicionada por esta circunstancia, ya que en todo momento ha sido una pieza estratégica para el Mundial de Marcas, como así lo definió el máximo responsable de Citroën Olivier Quesnel: "El Título de Pilotos es el de Loeb y el de Marcas el de Sordo".
A nivel personal ha evolucionado mucho en su pilotaje en tierra y beneficiado por las estrategias en el orden de salida de los contendientes por el título ha podido estar casi siempre muy cerca de la lucha por la victoria, aunque aún le falta ese puntito para ganar, al menos en tierra.Por otro lado no se ha dejado subir a las barbas a ninguno de los jovencitos (Ogier y Novikov) y no tan jovencitos (Petter Solberg) pilotos semioficiales de Citroën, algo muy importante en estos momentos de escasez de volantes "pata negra.
Jari Matti Latvala ha sido, sin ninguna duda, la gran decepción del año. Es un gran piloto, eso no lo cuestiona nadie, y tiene un futuro más que prometedor, sin duda, pero ha cometido muchos errores y muy graves, y eso con los tiempos que corren es un delito.
Considerando sobre todo el Mundial de Marcas no hay más que compararle con Sordo. El español tiene muy claro que está en Citroën para puntuar y no para echarle carreras a Loeb. Sin embargo Latvala se empeña en echarle carreras a todo el mundo y el problema es que las termina él solito contra cualquier árbol y con el coche destrozado, algo que hoy en día es "políticamente incorrecto" (si no se lo creen busquen a Francoise Duval a ver si lo ven por el Mundial).
Al final de año Ford ganó los mismos rallyes que Citroën. La diferencia en el resultado final está en que Latvala se quedó por el camino en más de una ocasión, dejando el casillero de puntos de la marca del óvalo a cero.Me da mucha pena por él, porque es un tipo de los que ya no quedan (estilo todo o nada a lo McRae o Vatanen), pero se equivocó de época. Esas heroicidades eran muy espectaculares en los ´80 y en los ´90, pero hoy en día los pilotos se tienen que comportar más como un robot que como un verdadero piloto y obedecer estrictamente las órdenes de equipo. Como no se adapte a este sistema me da que en Ford se van a cansar pronto de él por mucho dinero que aporte al equipo.
Para Petter Solberg este fue un año duro. Subaru decidió retirarse del Mundial a finales del año pasado de manera sorpresiva para todos, incluido el propio piloto, que se tuvo que poner manos a la obra inmediatamente para conseguir un programa privado que le mantuviese activo durante este año. Así montó su propio equipo con un antiguo Citroën Xsara T4 de 2005.
Sus resultados finales se pueden catalogar como de satisfactorios, logrando subir al podium en tercera posición en los rallyes de Chipre y Cerdeña lo que para él significó una pequeña victoria.
Fue el primer piloto no oficial en la clasificación final del Campeonato y a finales de año incluso Citroën le cedió un C4 semioficial para correr en Cataluña y Gales para intentar colocarlo entre Loeb y Hirvonen.
Petter demostró que merece una montura oficial, y con un coche netamente inferior pasó por la piedra a todos los jovencitos "adinerados" con Citroën y Ford semioficiales.
Entre estos jovenes destacó sobremanera Sebastien Ogier con un C4 WRC del Junior Team de Citroën. El francés gozó de una inhabitual carta blanca en muchos momentos, lo que le permitió vaciarse a gusto y marcar muy buenos tiempos en algunos tramos, aunque normalmente iban acompañados de mucha chapa en otros, lo que le llevó a abandonar en muchas ocasiones, aunque también se llevó el segundo puesto en Grecia, en su primer año con un WRC. El chico demostró que se merece el volante del C4 y que con más calma y experiencia seguro que llega lejos.
Su compañero de equipo durante gran parte del año fue Evgeny Novikov. El joven ruso demostró que puede rodar rápido, aunque eso sí a costa de unos riesgos increíbles que le llevaron a protagonizar los momentos más espectaculares y delicados de la temporada. Tanto él como Latvala salvaron de la crisis a los chapistas.

Por el contrario los integrantes del equipo Stobbart (Henning Solberg y Mathew Wilson), así como Conrad Rautenbach con Citroën demostraron que para "correr" en rallyes propiamente dicho hay que tener algo más que dinero. Ellos simplemente se limitaron a participar y con unas máquinas impresionantes en sus manos no le olieron el polvo ni de lejos a Petter Solberg con un "cacharro" descatalogado . Qué pena me da que para poder inscribirte con un WRC competitivo en un rally del Mundial tenga preferencia el dinero al talento.
A nivel global la reducción a 12 rallyes del Mundial me ha parecido buena, porque se recortan los gastos, aunque les sigue faltando espectacularidad a las pruebas. Me gustó mucho el ver a los coches en Chipre rodando con ruedas de tierra sobre el asfalto porque ahí sí que había espectáculo y salían a relucir las manos del piloto (SOBRESALIENTE PARA LOEB que en la etapa de asfalto les metió un puro a todos, especialmente los Ford).
Sigo diciendo que lo que ha hecho famosa esta disciplina en el mundo entero es el arte del derrapaje. Si los coches no derrapan no hay elemento diferenciador con otras disciplinas y se cae en el anonimato y el aburrimiento, por mucho presupuesto que se invierta en el resto de los aspectos del deporte. Lo primero es el espectáculo.

Les dejo con unos vídeos resumen con las mejores imágenes del año: http://www.youtube.com/watch?v=E3jvL8xXWlo


Para terminar una revisión en imágenes del palmarés del Campeoanto del Mundo de Rallyes de pilotos



viernes, 25 de diciembre de 2009

VUELVE EL KAISER!!!!!!!!!!!

Sí amigos, los rumores se han hecho realidad y Papá Noel representados en Ross Brawn y Norbert Haug nos han traído el regalo de volver a tener a Michael Schumacher de nuevo en los circuitos al volante de un Fórmula 1, en este caso un Mercedes.El año que viene tendremos una de las mejores parrillas de los últimos tiempos, pues hacía mucho tiempo que no teníamos cuatro Campeones del Mundo en pista ( Michael Schumacher, Fernando Alonso, Lewis Hamilton y Jenson Button que suman 11 títulos en total) al volante de tres monoplazas diferentes, todos ellos con opciones de victoria, a los que hay que sumar a pilotos de contrastada valía como Nico Rosberg, Felipe Massa y Sebastian Vettel y Mark Webber con los Red Bull.
El espectáculo está garantizado. Se presenta el mejor Mundial de los últimos 15 o 20 años, pues desde finales de los ´80 principios de los ´90 no sucedía un acontecimiento así, y sin duda estamos hablando de una de las mejores épocas de este deporte.

Con el fichaje de Michael Schumacher por Mercedes se cierra un círculo de 20 años, pues el debut del piloto alemán en el automovilismo de competición al más alto nivel se produjo de la mano de la firma de la estrella quien a principios de los ´90 tenía a Schumacher integrado en el Junior Team Mercedes que participaba en el Campeonato del Mundo de Sport Prototipos donde Mercedes arrasaba.

Sin embargo como Mercedes no tenía en esos momentos equipo en Fórmula 1 sus caminos se tuvieron que separar y ya luego cuando Mercedes entró en la categoría reina nunca se pudieron unir hasta el día de hoy. Esperemos que sea una relación fructífera y que se obtengan los resultados que ambos por trayectoria y categoría merecen.

BIENVENIDOS!!!!!!!!! ESTOY DESEANDO QUE SE PONGAN LOS SEMÁFOROS EN VERDE YA!!!!!!!!!!!!

jueves, 17 de diciembre de 2009

Mundial de Superbikes 2009. El terror de Texas sembró el pánico en el Mundo entero

Como más vale tarde que nunca, durante las próximas semanas voy a hacer un resumen de los diferentes campeonatos más importantes en el mundo del motor que se han celebrado este año.
Comenzaré por el Mundial de Superbikes, un certamen emocionantísimo y espectacular que ha vivido en esta temporada un impresionante duelo entre dos colosos, Ben Spies y Noriyuki Haga, y que no se decidió hasta la última vuelta de la última carrera.
El Campeón fue el norteamericano, en su primera participación en el certamen, dándole a su vez a Yamaha su primer título en SBK.
Su temporada no fue fácil, porque alternó victorias con caídas y averías mecánicas, pero cuando todo parecía perdido, a mitad de temporada todo comenzó a funcionar al 100% en torno al equipo Yamaha y pudieron remontar la enorme ventaja que les llevaba Haga, logrando el título in extremis, pues hay que recordad que a la última cita, Portimao, el japonés de Ducati llegaba con una ventaja de 10 puntos sobre Spies.
Sin embargo, pese a lo apretado del resultado final, el dominio ejercido sobre la pista por Ben Spies ha sido simplemente arrollador. Hay que recordar que para Ben Spies este año todo era nuevo: equipo, moto, neumáticos y circuitos. Pues obtuvo 11 poles de 14 citas, algo inaudito hasta el momento, y logró la victoria en 14 de las 28 mangas disputadas, por lo que el Título fue a parar indiscutiblemente al piloto más rápido sobre la pista.
Durante todo momento demostró estar a un nivel de pilotaje muy superior al del resto de sus rivales y con todo merecimiento logró no sólo el título sino también el pase a MotoGP que tanto ansiba.
Sin ánimo de ser presuntuoso ni adivino, pero es el mejor piloto norteamericano llegado a Europa desde principios de los ´90. Tiene mucho talento para ir en moto, es joven (este año cumplió 25 años) y su carrera está muy bien dirigida (entre otros cuenta con Kevin Schwantz como asesor) por lo que si le dan el material que merece, en MotoGP pronto le podríamos ver luchando por los puestos delanteros. De momento su actuación en el G.P. de Valencia a final de temporada con una Yamaha M1 fue de lo más prometedora, terminando en séptima posición por delante, entre otros, de Andrea Dovizioso.
Nitro Haga acarició este año el Título Mundial que tanto se le resiste (ha sido 3 veces subcampeón del Mundo y ha terminado tercero en 4 ocasiones en los últimos 7 años).
Sigo el Mundial de Superbikes desde 2006, y esta ha sido, con muchísima diferencia, la temporada más completa y madura de Noriyuki. Este rapidísimo piloto siempre se ha caracterizado por su fogosidad y espectacularidad, lo que en muchas ocasiones le ha llevado al suelo, sin embargo este año ha hecho gala de una regularidad y un saber estar que por momentos hacía que costase reconocer a Haga. Y a punto estuvo de darle sus frutos, porque valiéndose de la irregularidad de Spies casi logra el Título.
Ganó 8 carreras y terminó segundo en otras 9 (los mejores resultados de su dilatada carrera deportiva) y fue el único piloto en rodar cerca de Spies cuando el norteamericano lo tenía todo en su sitio. Hay que reconocer que el norteamericano estaba muy por encima de todos a nivel de pilotaje y que la temporada de Haga se puede catalogar como de muy satisfactoria, aunque los años pasan y cada vez le quedan menos oportunidades para lograr el ansiado Mundial de SBK. Es un piloto que lo merece, que está en el mejor equipo del certamen y que el año que viene parte como gran favorito. Hay que recordar que era su primera temporada en Ducati después de muchos años en Yamaha, aunque como para Spies todo era nuevo, esto no vale de justificante.
La grave lesión que sufrió en EEUU le pasó factura durante el segundo tercio de temporada, donde perdió muchos puntos con respecto a Spies. Si no, seguro que hubiese hecho valer su regularidad a final de temporada.
Michel Fabrizio, el otro integrante del equipo oficial Ducati, me niego a escribir compañero de equipo de Haga, hizo su mejor temporada hasta el momento, logrando sus primeras 3 victorias en el certamen y terminando en el podium en 12 ocasiones más (6 segundos y 6 terceros), lo que le sirvió para terminar tercero en la clasificación final y que Ducati lograse el Campeonato de Marcas.
Sin embargo la temporada de Fabrizio ha estado llena de altibajos, pues en muchas carreras no aparecía ni en el segundo pelotón de carrera, y en muchas carreras cuando estaba delante se veía que iba muy apurado, cometiéndo numerosos errores que ponían en peligro la integridad física de sus adversarios, hasta el punto que se llevó a Spies por delante en un arriesgado adelantamiento en la primera manga de Brno. Por otro lado no ha actuado como un buen compañero de equipo para Noriyuki Haga, pues cuando el japonés se estaba jugando el título con Spies en las últimas carreras no dudó lo más mínimo en meterle la rueda, en muchas ocasiones entrando pasadísimo y perdiendo ambos tiempo, favoreciendo las escapadas de Spies.
Francamente a mí no me ha gustado mucho su actitud en pista, pero bueno esto es el Mundial de SBK y lo que le da fama y espectacularidad es que existen muchos pilotos como él, que pelean al máximo en cada curva desde la primera vuelta y que meten la moto por el más mínimo resquicio que les dejan sus rivales.
La temporada de Max Biaggi y la Aprilia RSV4 se puede catalogar como de muy buena, teniendo en cuenta que esta moto debutaba en el certamen.
La moto se mostró rápida y fiable desde el comienzo, y en este su año de adaptación a la categoía, obtuvieron 1 victoria y 8 podiums más, con un final de temporada que promete mucho para la temporada que viene en la que me atrevería a decir que parten en el grupo de favoritos.
Mucho se esperaba de las Honda CBR1000 este año y sin embargo defraudaron a casi todo el mundo. Jonathan Rea fue el mejor clasificado final, en quinta posición logrando sus dos primeras victorias en el certamen.
Este prometedor piloto británico se ha mostrado como uno de los más combativos, aunque hay que reconocer también que era, junto con Fabrizio, de los más pasados que iban cuando estaban en cabeza, aunque eso sí, cuando se juntaban ambos el espectáculo y la diversión para los aficionados estaba garantizados.
En cuanto al resto de marcas presentes en el Campeonato pues el resultado no ha sido muy positivo para ellas, al igual que Honda.

El equipo Suzuki Alstare, acostumbrado a luchar por las victorias y el título en los últimos años, este año ni siquiera ha logrado una victoria. La grave lesión de su piloto número uno, Max Neukirchner, tampoco ayudó demasiado, hay que reconocerlo, pero sumió al equipo en una grave crisis de resultados y les alejó enormemente de la lucha por la victoria.

La temporada de BMW, en este su primer año en competición se podría catalogar de un poco decepcionante, sobre todo si les comparamos con los resultados obtenidos por Aprilia. Sin embargo esta comparación es más que injusta, pues pese a que este año Aprilia debutaba con sus RSV4, es una marca que ha estado implicada en la competición al más alto nivel en los últimos 20 años tanto en el Mundial de Velocidad (125 y 250 cc sobre todo, aunque también tuvieron su propia MotoGP) como en SBK, mientras que para BMW suponía su debut en la competición motociclística al más alto nivel. Las motos alemanas rara vez se han dejado ver por el grupo de cabeza, y cuando lo han hecho ha sido básicamente en las primeras vueltas de carrera. El año que viene deben seguir mejorando.

Por último nos queda Kawasaki. La marca de las Ninja sigue su caída en picado deportivamente hablando. Sus resultados han sido desastrosos y en muchas carreras sus pilotos ni siquiera eran capaces de entrar en los puntos. Indudablemente han sido la peor marca , como viene siendo habitual en los últimos años, algo que no merecen ni por imagen para la marca ni para el campeonato, ya que lo bonito es que las marcas que participen se involucren en la lucha por los pirmeros puestos y no se conformen simplemente con figurar en la lista de inscritos.


Les dejo con una serie fotográfica sobre el palmarés de este Campeonato.


domingo, 13 de diciembre de 2009

Formula 1: La gran espantada

La Fórmula 1 está viviendo momentos un tanto convulsos en estos tiempos debido a la salida de la mayoría de las marcas inscritas en el Campeonato, debido fundamentalmente a la unión entre la falta de resultados deportivos y la crisis económica en la que estamos inmersos.
En este artículo vamos a analizar el papel que han desempeñado tanto las marcas como los constructores de Fórmula 1 a lo largo de los más de 50 años de historia de este deporte para hacernos una idea de cómo puede ser el futuro de esta emocionante disciplina.
Cuando se creó el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 en 1950, las parrillas estaban compuestas por coches oficiales de cuatro marcas básicamente; tres italianas: Alfa Romeo, Ferrari y Maserati; además de la francesa Talbot.
Las marcas italianas, especialmente Ferrari, fueron las que marcaron las pautas en estos primeros años de competición, logrando Alfa Romeo el Título en 1950 con Nino Farina y en 1951 con Juan Manuel Fangio, mientras que los años siguientes fueron conquistados por el Ferrari de Alberto Ascari (1952 y 1953).A este póquer de ases de firmas italianas se unió, a mediados de los ´50, la potente escuadra Mercedes, quien ganó con Fangio los títulos de 1954 y 1955 para este último año retirarse de la competición, dejando nuevamente el protagonismo a las marcas transalpinas.
A finales de los ´50 las parrillas de los Grandes Premios de Fórmula 1 poco a poco se fueron poblando de otra serie de vehículos preparados por pequeños constructores que tenían el sueño de competir contra las marcas más grandes del momento, teniendo siempre a Ferrari como la referencia a batir.
Eran los primeros equipos que construían sus chasis para luego colocarles un motor preparado por un especialista, uniendo cada uno lo mejor de sí mismos para poder triunfar. Es así como surge el modelo que poco a poco se fue imponiendo en el funcionamiento del Campeonato.
Los primeros equipos privados en obtener resultados dignos de mención fueron Cooper y Lotus, quienes montaban en sus monoplazas motores Climax, logrando ser Cooper Climax el primer equipo privado en lograr el Mundial de Fórmula 1 en 1959 con Jack Brabham.A partir de ese momento el Mundial de Fórmula 1 será una contienda en la que los grandes fabricantes poco a poco se irán retirando, excepto Ferrari, dejando paso a una serie de equipos artesanales dedicados sólo y exclusivamente a la competición, usando motores de otros constructores para propulsar sus chasis.
El primer gran fabricante de automóviles que decidió entrar en la Fórmula 1 únicamente como suministrador de motores a equipos privados fue Ford, asociándose con Lotus para la temporada de 1967.
La entrada del gigante americano en el circo de la Fórmula 1 supuso una revolución, pues en su primer año ya obtuvo cuatro victorias y demostró que su material estaba a un nivel muy superior que el de la competencia.
Este aspecto no pasó desapercibido por los equipos que poblaban las parrillas de la época, ya que la mayoría optaron por equipar sus chasis cada vez más desarrollados con los potentes motores de la firma del óvalo. Como resultado, Ford sólo dejó de ganar una carrera en 1968 (el G.P. de Francia que ganó Ferrari), mientras que en 1969 ganó todas las carreras del certamen nada más y nada menos que con cinco equipos diferentes: Matra (6 victorias); Lotus y Brabham (2 victorias) y McLaren (1 victoria).
Era el comienzo de una época aplastante de dominio de la marca Ford en el Mundial de Fórmula 1, en la que el único equipo que pudo hacerle frente ocasionalmente era la Scuderia Ferrari. Como muestra un botón: entre 1969 y 1978 Ford y Ferrari se repartieron todas las victorias en los Grandes Premios de Fórmula 1 excepto en 3 carreras (G.P. Suecia de 1977 en el que Jacques Laffite ganó con un Ligier Matra; y los GG.PP. de Suecia e Italia ganados por Niki Lauda con un Brabham Alfa Romeo).Ford, no sólo ganó la inmensa mayoría de los Grandes Premios disputados, también equipaba a la inmensa mayoría de los monoplazas que poblaban las parrillas, y por tanto no es de extrañar que entre 1967 y 1982 lograsen 13 Campeonatos del Mundo de Fórmula 1, dejando los tres restantes (1975,1977 y 1979) para Ferrari.
En la temporada de 1978 se produjo un hecho que supuso el inicio del cambio de una nueva era en la Fórmula 1. Renault creó su propio equipo de Fórmula 1, rompiendo los esquemas de la época, ya que Ferrari era la única marca que construía tanto sus chasis como sus motores.
La firma gala entró en el Mundial con una tecnología revolucionaria y que crearía algo más que una moda, pues fue la primera marca en introducir la turboalimentación en sus motores para aumentar la potencia, logrando en el G.P. de Francia de 1979 la primera victoria de un motor turbo en la Fórmula 1. Pero Renault no sólo tendría su efecto en la Fórmula 1 por los turbos, elementos indispensables para poder triunfar en esta disciplina en los años sucesivos, sino que hizo que el resto de las grandes marcas de automóviles mirasen al Gran Circo como un bonito escaparate en el que lucirse.Así, Alfa Romeo, que en la década de los ´70 había participado como motorista de algún equipo, también creo su propio equipo de Fórmula 1 en 1979.
Sin embargo el camino de Renault para entrar en la Fórmula 1 no fue seguido por la mayoría de los grandes fabricantes, que optaron por la fórmula que tanto éxito le había dado a Ford en la década anterior, es decir, entraron como motoristas.
En 1982 BMW entra como motorista en Brabham, la escudería Campeona del Mundo del año anterior con Nelson Piquet, pero sólo motorizando al brasileño, mientras que su compañero de equipo, Riccardo Patresse seguía siendo propulsado por Ford.
Piquet logró una victoria, mientras que con la llegada de nuevos fabricantes, poco a poco, los equipos motorizados por Ford no sólo empiezan a ser menos, sino que también obtienen menos victorias.Piquet logró el Mundial de Fórmula 1 con Brabham BMW en 1983, rompiendo la racha victoriosa de Ford y Ferrari que duraba desde 1967, ganando los equipos con motor Ford únicamente 3 GG.PP. en ese año. Era el final de una era y el comienzo de una vertiginosa etapa en la que los grandes fabricantes de automóviles se lanzaron a por el sueño de la Fórmula 1.
Tras el éxito de BMW en 1983, la siguiente marca que se implicó en la Fórmula 1 de manera oficial fue Porsche, que a través de TAG entró a formar parte del potente equipo McLaren en 1984, mientras que el gigante japonés Honda entra en la Fórmula 1 como motorista de Williams.
Además la única marca que, junto con Ferrari, se había atrevido a desafiar a las grandes escuderías, creando su propio equipo, Renault, también abandona su proyecto de Fórmula 1, pasando a ser "simplemente" motorista del equipo Lotus.
La irrupción de los grandes fabricantes en la Fórmula 1 hace que el nivel de desarrollo y tecnología aplicada se eleve muchísimo, dejando a Ford en un segundo plano, viéndose la marca del óvalo relegada tanto en número como en resultados, pasando de ser la marca que motorizaba a la inmensa mayoría de monoplazas en la década de los ´70 a equipar únicamente a Tyrrell en 1984.La participación de Porsche en la Fórmula 1 fue corta pero exitosa, ya que entre su debut en 1984 y su retirada a finales de 1987, logró nada más y nada menos que tres Títulos Mundiales con Niki Lauda (1984) y Alain Prost (1985 y 1986).
La segunda mitad de la década de los ´80 iba a estar marcada por una serie de acontecimientos que supusieron la salida de varias marcas de la Fórmula 1: la prohibición a partir de 1988 de la utilización de los motores turboalimentados; el dominio aplastante de Honda y los enormes presupuestos manejados por los japoneneses en tecnología y desarrollo; la utilización por parte de la mayoría de los equipos de tecnología desarrollada a principios de la década, obsoleta frente al potencial nipón.
Esto hizo que, mientras Honda se dedicaba a ganar la inmensa mayoría de los GG.PP. entre 1987 y 1991, con victorias ocasionales de Ferrari y equipos que utilizaban motores Ford, incluidos todos los Mundiales en juego durante esos años, el resto de marcas se fuesen marchando: la ya mencionada retirada de Porsche a finales de 1987, Renault también se retiró en ese año, mientras que BMW lo había hecho un año antes.La salida de estas marcas hizo que volviesen a aumentar los equipos que utilizasen el vetusto motor Ford (más económico que los potentes propulsores japoneses), así como los nuevos Judd atmosféricos como introducción a la nueva normativa que entraría en vigor a partir de 1989 y que prohibía el uso de los turbocompresores.
La llegada de los motores atmosféricos no supuso un cambio en el dominio ejercido en el Campeonato por los japoneses de Honda, que con McLaren siguieron ganando los Títulos Mundiales hasta 1991, con cierta oposición de Ferrari en 1990.

Poco a poco, se van incorporando otra vez las grandes marcas a la Fórmula 1. La primera en hacerlo fue Renault, que tras un breve paréntesis, volvía al Gran Circo, esta vez de la mano de Williams, en 1989. Ese año también se incorporó al Mundial Lamborghini, aunque la incorporación del constructor italiano obedecía más a una campaña de marketing que a una verdadera intención por luchar por el título, de ahí que su paso por la Fórmula 1 fuese efímero y prácticamente desapercibido.
Sin embargo Renault no llegó a la Fórmula 1 como mera comparsa. Año tras año fueron evolucionando, junto con el equipo Williams, frente al todopoderoso equipo McLaren-Honda, y a partir de 1992 se convirtieron en el auténtico referente en la categoría reina, logrando con Nigel Mansell el primer título Mundial para la firma del rombo.
Renault fue la gran dominadora durante la década de los ´90, ganando todos los títulos Mundiales en juego, excepto en 1994 en que Michael Schumacher les arrebató el Campeonato con un Benetton propulsado por una versión modernizada del Ford Cosworth, aunque para el año siguiente pasaron también a emplear motor Renault en sus monoplazas.
El dominio de Renault implicó la salida de manera oficial de Honda de la Fórmula 1 a finales de 1992, aunque siguió cediendo sus motores sin evolucionar a una serie de equipos privados bajo la denominación Mugen.
El éxito de Renault también animó a otros grandes constructores a sumarse al número de motoristas de la Fórmula 1 incorporándose en 1994 Peugeot al equipo McLaren, aunque la novedad más importante fue la incorporación de Mercedes, la marca que había arrasado en 1954 y 1955 en la Fórmula 1 antes de una retirada precipitada, al equipo Sauber, para en 1995 pasar a McLaren.
Como comentamos con anterioridad Renault fue la verdadera protagonista de esta época, logrando los títulos Mundiales de 1992 (Nigel Mansell), 1993 (Alain Prost), 1995 (Michael Schumacher), 1996 (Damon Hill) y 1997 (Jacques Villeneuve). Sin embargo a finales de 1997, y cuando estaba en lo más alto de la ola, la firma gala decidió abandonar oficialmente la Fórmula 1, algo sin precedentes en la categoría. A pesar de esto los Williams y Benetton continuaron siendo propulsados por los motores Renault, aunque sin desarrollo por parte de la marca, denominándose Mecachrome y Playlife respectivamente.

Tras el abandono de Renault, el relevo en la carrera por el Título Mundial lo toman Mercedes con McLaren y el cada vez más potente equipo Ferrari, que en 1996 se había hecho con los servicios del bicampeón mundial Michael Schumacher para salir de la profunda crisis de resultados que habían vivido en la última década.Así será el McLaren Mercedes pilotado por el finlandés Mika Hakkinen quien devuelva la gloria de mediados de los ´50 a las flechas plateadas, logrando los títulos de 1998 y 1999.

El nuevo milenio trae a la Fórmula 1 el resurgimiento del equipo Ferrari y una nueva concepción en la visión de las marcas en su relación con la Fórmula 1 nunca visto anteriormente.
En efecto, Ferrari, la marca más mítica del Mundo, el único equipo presente en el Mundial de Fórmula 1 desde su primera edición, y el único que siempre se ha construido sus coches completamente (chasis y motor) vuelve por sus fueros y comienza un periodo arrasador con el piloto más laureado en la historia de este deporte: Michael Schumacher. Logra ganar todos los Mundiales en juego entre 2000 y 2004, rompiendo con una sequía de nada más y nada menos que 21 años, ya que ningún piloto obtenía el cetro Mundial al volante de un vehículo de la Scudería desde que lo lograse Jody Scheckter en 1979.
El equipo había pasado por momentos muy duros en todos estos años, con victorias ocasionales en algunos GG.PP. pero siempre lejos de la lucha por el Título, excepto en 1990 cuando Alain Prost fue subcampeón del Mundo.

Como hemos visto durante este artículo, exceptuando en la primera década de vida del Campeonato, las grandes marcas automovilísticas, excepto Ferrari y en menor medida Renault, siempre que han entrado en la Fórmula 1 lo habían hecho a través de acuerdos con las escuderías presentes para proporcionarles sus motores.Sin embargo con el nuevo milenio todo cambia, incluido los conceptos de marketing y promoción del producto, lo que hace que numerosas marcas de automóviles entren en la Fórmula 1 pero no como motoristas, sino como constructores. Evidentemente este proceso fue progresivo y no todos obtuvieron los resultados apetecidos como veremos a continuación.

Curiosamente el primer fabricante que da este paso tan arriesgado es Ford, como recordaremos el primer gran fabricante de automóviles que entró en la Fórmula 1 como motorista. En el año 2000 la firma del óvalo adquirió el equipo Stewart G.P. con el que ya estaba relacionado como motorista, pasando a denominarse Jaguar.
Ese mismo año Honda, que se había mantenido relacionada con la Fórmula 1 de manera extraoficial a través de su preparador Mugen, entra oficialmente en el nuevo equipo BAR, mientras que BMW entra como propulsor en Williams.
En 2001 Renault, que como se comentó con anterioridad se había mantenido como motorista en Benetton de manera extraoficial, adquiere el equipo italiano para, a partir de 2002, participar en el Mundial con su propio equipo.
En 2002 entra Toyota en la Fórmula 1 como constructor creando su propio equipo desde la nada, algo inaudito hasta el momento, pues el resto de marcas que se habían incorporado lo habían hecho adquiriendo equipos ya formados, con su personal y sus instalaciones.
Como vemos en estos años se produjo una auténtica revolución en el Mundo de la Fórmula 1 por parte de las marcas. Parecía que todas querían estar presentes al más alto nivel y no querían ceder el protagonismo de los acontecimientos a nadie. Sin embargo todos no lograron los objetivos esperados.
La primera marca en abandonar el proyecto de Fórmula 1 fue Jaguar. Los resultados nunca llegaron a ser buenos, generalmente la marca peleaba por entrar en los puntos, bastante alejada de la cabeza de carrera, lográndose tan sólo 2 podiums en sus cinco años de presencia en la Fórmula 1 (2 terceros puestos obtenidos por Eddie Irvine en los GG.PP. de Mónaco 2001 e Italia 2002). A finales de 2004 el equipo Jaguar fue vendido a la multinacional de bebidas energéticas Red Bull, que seguiría participanto en el Mundial con los motores Cosworth del equipo oficial.

Este hecho no asustó al resto de marcas rivales. Todo lo contrario, querían ser ellas las protagonistas. Así en 2006 Honda termina por adquirir el equipo BAR con el que trabajaba desde el 2000 para tener su propio equipo. Ese mismo año BMW en desacuerdo con su socio Williams, decide romper su contrato con el constructor británico y adquiere el equipo Sauber para, a partir de 2007, pasar a denominarse BMW.
Con tanta marca oficial no hay lugar para los pequeños constructores y los presupuestos se disparan una barbaridad, lo que unido a la salida de las grandes multinacionales del tabaco, lo que no todos pueden soportar, sobre todo al nivel de exigencia por parte de las grandes marcas ávidas de resultados que justifiquen los enormes presupuestos.
La primera marca en notar la recesión fue Honda. Después de unas temporadas desastrosas en las que la marca nipona progresivamente se fue alejando de los puestos de cabeza para luchar casi siempre por los últimos lugares de la parrilla, se decidió a finales de 2008 poner punto y final a su actividad en la Fórmula 1. Los resultados obtenidos globalmente en estos tres años fueron pobres ya que no llegaron a lograr ninguna victoria, algo decepcionante para una marca que invirtió mucho dinero y que había sido referente en la categoría a finales de los ´80 y principios de los ´90.

Y como se dice en nuestro refranero, cuando las barbas del vecino veas cortar... Pues eso es lo que le ha sucedido al resto de marcas implicadas en la Fórmula 1 en estos últimos años.
La primera en anunciar su retirada fue BMW, en el último tercio de la temporada 2009. Su equipo tampoco estuvo a la altura de lo esperado por los dirigentes de la marca en cuanto a resultados se refiere, pues pese a que fueron el tercer equipo clasificado en el Mundial de 2008, una única victoria de Robert Kubica en el G.P. de Canadá de 2008 pesaba mucho menos que los pobres resultados obtenidos durante esta temporada y no justificaban el enorme gasto que implicaba para la marca. Era el principio de la debacle.

Tras finalizar la temporada, y después de muchos rumores sobre su continuidad, la siguiente marca en despedirse de la Fórmula 1 fue Toyota. El ambicioso sueño del gigante japonés de automóviles terminó en pesadilla. Durante mucho tiempo se comentó que poseían el mayor presupuesto de la parrilla, pero sin embargo los resultados nunca fueron los deseados, y tuvieron que abandonar los GG.PP. sin esa anhelada primera victoria. Se obtuvieron algunos podiums y alguna poles, pero no saciaban las aspiraciones de la marca, especialmente en función de la inversión realizada.
Estas son las marcas que han abandonado la Fórmula 1 sin lograr los objetivos apetecidos. Ahora vemos a comentar las dos marcas que han logrado ganar: Renault y Mercedes.

Renault es una marca que ha estado muy vinculada a la Fórmula 1 en los últimos 30 años. Fue la única que se atrevió a crear su propio equipo a finales de los ´70, logrando victorias, algo que por esa fecha Ferrari era la única capaz de lograrlo. Y en los ´90 fue la referencia de la categoría. Por tanto el reto de formar su propio equipo creaba muchas espectativas entre los aficionados. Y no les defraudó.
Pese a que el equipo se creó a partir de la base del equipo Benetton, prácticamente se renovó completamente, apostando por el talento de un piloto muy joven y sin experiencia: Fernando Alonso. El resultado todos lo conocemos, pero no por ello debemos de dejar de resaltar el mérito que supuso para la marca del rombo la obtención de los Títulos Mundiales de 2005 y 2006.
Hay que destacar que se enfrentaban a dos equipos infitamente superiores en medios, experiencia y presupuestos como eran Ferrari y McLaren Mercedes. Sin embargo en Renault supieron aprovechar al máximo los recursos disponibles y junto con un sensacional Fernando Alonso lograron dos Campeonatos que parecían casi imposibles. Además Renault se convirtió en el primer constructor en ganar el Título Mundial aparte de Ferrari en la época moderna de la Fórmula 1, algo que va a costar mucho superar, especialmente tal y como están las cosas hoy en día.
Pero desgraciadamente en esta vida no se puede vivir del pasado y la continuidad del equipo Renault en la Fórmula 1 está a día de hoy en entredicho. Todos los rumores apuntan a que se producirá la venta del equipo, aunque en principio parece ser que seguirán suministrando los motores a los equipos que así lo deseen (y paguen).

El caso de Mercedes es totalmente diferente al del resto de las marcas que se implicaron en la Fórmula 1 en los últimos años. Su asociación con el equipo McLaren comenzó como motorista, pero progresivamente la firma de la estrella fue adquiriendo parte del accionariado del equipo para intentar hacerse con la propiedad del mismo. Sin embargo, Ron Dennis, propietario de McLaren, en una operación muy inteligente siempre se aseguró que la marca nunca poseyese más de la mitad del accionariado y se aseguraba la total libertad en la toma de decisiones referentes al equipo así como el dinero y la tecnología del gigante alemán.
Resultados: positivos y negativos. Positivos los 3 Mundiales obtenidos (Mikka Hakkinen en 1998 y 1999 y Lewis Hamilton en 2008). Negativos: Muchísimos. Para empezar, la inversión que ha hecho Mercedes ha sido muchísimo mayor que la que han hecho otra serie de marcas que sí han tenido su propio equipo, cosa que Mercedes no logró en el caso de McLaren. Además, los títulos obtenidos en función del desembolso tampoco han sido tan numerosos, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de una relación que se extiende desde 1995.
La gota que colmó el vaso sin ningún tipo de dudas fue la desastrosa gestión de la temporada 2007 por parte de Ron Dennis. Para los que no lo recuerden, McLaren Mercedes tenía el mejor equipo del Campeonato y no ganaron ninguno de los dos Títulos. El de Marcas porque la FIA les descalificó del certamen por un asunto de espionaje a Ferrari y el de pilotos porque con las guerras fratricidas entre Fernando Alonso y Lewis Hamilton, con el beneplácito del patrón que quería que su pupilo Hamilton fuese el ganador del Mundial, le regalaron el Campeonato al Ferrari de Kimi Raikkonen.
Por si faltara poco, en 2009 pese a la enorme inversión realizada en el equipo McLaren, Mercedes logró el Mundial no con su socio, sino con la escudería Brawn GP, quien además le tenía que pagar por usar sus motores, todo una contradicción. Evidentemente el retorno publicitario para Mercedes con este título fue prácticamente nulo.
Después de todas estas vicisitudes, y contracorriente, Mercedes decidió comprar el equipo Brawn para al fin poder tener su propio equipo de Fórmula 1 y comenzar una separación progresiva de su relación con McLaren.

Como conclusión de este artículo qué se pude comentar de cara al futuro. Como hemos visto las marcas han ido y han venido cuando les han convenido y, sobre todo, cuando han ganado. Viendo la experiencia de Mercedes de este año, sin duda a los fabricantes les vendría mejor ir como motoristas que como equipos, ya que si tienen un buen motor, la mayoría de equipos se los comprarían y por tanto lograrían mejores resultados con una menor inversión.
Sin embargo el retorno publicitario para las marcas es menor, porque su nombre siempre va precedido del nombre de la escudería, y el tamaño del logo de sus marcas en los monoplazas irá en función del precio que les cobren por los motores (a menor precio mayor es el logo).
Por otro lado, con la actual normativa de motores y cajas de cambios que impide el desarrollo de estos elementos, el gasto para los fabricantes es mucho menor, porque no se pueden evolucionar los motores. De este modo se puede estar presente en la Fórmula 1 a un precio simbólico, dejando que sean las escuderías quienes se gasten el dinero en el desarrollo aerodinámico y estructural del monoplaza. Por este último motivo me sorprende que las marcas que se han retirado tampoco hayan dejado la puerta abierta a una cesión de sus motores (excepto Renault), ya que el dinero ya estaba gastado de antemano y el mantenerse como motoristas no supondría un gasto extraordinario para sus marcas.
Volviendo al ejemplo de Mercedes, que este año también suministraba motores a Force India, además de los ya mencionados McLaren y Brawn. Pues en algunas carreras como Bélgica e Italia el dominio de estos monoplazas sobre sus rivales era casi insultante, estando metidos entre los 8-9 primeros clasificados de las carreras. ¿Positivo o negativo? Positivo porque hay mayor igualdad y hay menos variables a la hora de juzgar al mejor piloto, negativo porque alguien lo puede interpretar como una "copa monomarca", pero a partir de ahora todo puede ser así porque está claro que sólo Ferrari y Mercedes tendrán motores competitivos, al menos en los próximos años, por lo que serán los equipos quienes tengan que tomar la decisión de qué motor montar en sus monoplazas. De todos modos como ya vimos en la década de los ´70 esto era así con Ford y Ferrari y no por eso hubo menos espectáculos ni peores pilotos, o a ver quien le quita mérito a los mitos de este deporte como Emerson Fittipaldi, Jackie Stewart o James Hunt entre otros.

Ante el abandono de casi todas las marcas han surgido nuevos equipos modestos que serán equipados a su vez por motores también modestos (Cosworth en este caso) que servirán únicamente para rellenar las parrillas. Este si es un aspecto negativo, pues en los dos últimos años, pese a que no se haya hecho incapié en este aspecto, se han vivido dos temporadas de una igualdad global sin precedentes. Como muestra decir que en 2008 y 2009 todos los equipos inscritos en el Campeonato fueron capaces de puntuar en al menos una carrera y además (excepto el equipo Toro Rosso en la temporada 2009) todos fueron capaces de subir al menos al podium en una carrera, algo sin precedentes en la historia de la Fórmula 1. Esto con la aparición de equipos pequeños ya no va a ser así, y volverá a estar presente el concepto de "chicanes" móviles en los Grandes Premios, y la presencia de "pilotos" en los que se tendrá más en cuenta su billetera que su capacidad para pilotar. Eso sí que no es una buena noticia.

Así es como está la situación actualmente. La verdad es que se esperan años difíciles económicamente hablando, esperemos que no deportivamente por el bien del automovilismo.